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Origen del PANUCHO platillo yucateco

El Panucho comida Yucateca.

El panucho yucateco

Comida Yucateca tradicional el panucho

Los panuchos son un platillo de la cocina de la Península de Yucatán, en México que abarca nuestro estado de Yucatán, nuestros vecinos de Campeche y Quintana Roo. Pero en especial en nuestro municipio de Cacalchén son tradicionales y un manjar en la dieta del Yucateco, que no falta en la mesa.
 
Que pueden comerse simples, suaves o dorados, con carne, huevo duros o sancochados, pavo, pollo, carne molida sin faltar la cebolla roja o morada, repollo, lechuga, tomate, aguacate y sin faltar el chile habanero como aderezo para darle un toque final al sabor, en fin depende del gusto.
 
Mmm a caso ahora no se les antoja?  (Son pequeñas tortillas de maíz…. Secretos de la Gastronomia Prehispanica… pero más yucateca).
 
Comparto la historia para todos:

Origen de la palabra PANUCHO, platillo yucateco

Los panuchos son un platillo de la cocina de la Península de Yucatán, en México que abarca los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

Son pequeñas tortillas de maíz fritas hechas a mano, a las que se les hace ua corte por el que se mete un guiso hecho a base de frijol y que luego son fritas en aceite o manteca de cerdo.

Posteriormente se adorna con hojas de lechuga, carne de pavo guisado, tomate y cebolla previamente sazonadas con naranja agria y sal, aguacate, zanahoria y recado colorado (achiote). Se pueden acompañar con una cantidad extra de salsa picante hecha a base de chile habanero

Segun nuestros amigos de Muna, el panucho Yucateco tiene su origen en la ciudad de Mérida (Yucatán), en una zona aledaña al barrio de San Sebastián conocida como “La Ermita de Santa Isabel”. La tradición popular nos narra que en esta zona vivía un señor conocido como “Don Hucho”, el cual tenía un puesto de comida para los viajeros que iban o venían rumbo a Campeche, por un camino conocido como “Camino Real” hacia mediados del siglo XIX.

Los Panuchos

Origen de los panuchos yucatecos, comida regional

Cierto día, Don Hucho comenzó a preparar un bocadillo consistente en pan con frijoles colados y huevo cocido. Los pasantes de aquella época lo llamaron “El pan de don Hucho”. Con el paso del tiempo, el pan se reemplazó por tortilla de maíz y el platillo se popularizó hasta ser llamado “Panucho”.

Origen/Fuente: http://deliciasprehispanicas.blogspot.mx/2012/04/origen-de-la-palabra-panucho-platillo.html

Compartiendo lo nuestro desde Cacalchén Yucatán para el mundo. Febrero 2013 sfh.

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Las cabañuelas, el arte de pronosticar el tiempo

Yucatán: Esfuerzos para alentar la práctica de las cabañuelas

cabanuelas-2013_Yucatán

Las Cabañuelas en México, pronosticar el tiempo

Por quinto año consecutivo, Bernardo Caamal Itzá,ingeniero agrónomo oriundo de Peto, impulsa la observación del clima con el método de las cabañuelas, conocidas en maya como xóok k’íin.

No lo hace solo. Tiene el apoyo de campesinos, algunos de ellos consejeros de la estación de radio XEPET, “La Voz de los Mayas”. Realizan las mediciones con un formato que les permite establecer el comportamiento climatológico durante todo enero, lo cual, según las creencias, regirá después a lo largo del año.

Esta vieja costumbre tiene enemigos de la modernidad: los pocos jóvenes que se animan a trabajar en el campo ya no creen en ella y el cambio climático ha modificado de alguna forma su impacto en el manejo de los cultivos.

Además, se trata de un método que rema contra los avances de la ciencia y la tecnología y muchos investigadores ni siquiera la mencionan. Es la experiencia del antiguo maya en desigual competencia con satélites y modernos equipos de medición.

Bernardo Caamal admite que, como profesional egresado de una universidad, no debería ser creyente de las cabañuelas, pero su origen campesino y sus experiencias le llevan no sólo a respetarlas sino a reconocer su importancia en los campos de la Península de Yucatán.

Según dice, un ejemplo de la eficacia de las cabañuelas fue la observación que promovió a principios de 2012, pues al terminar el año se palpó un cumplimiento de cerca del 80% de las predicciones.

También defiende la aplicación de este antiguo sistema:

“¿Por qué en la ciudad no se le da mucha importancia? Porque aquí el elemento más cercano de una persona es un mueble, un televisor, etcétera. En el monte lo es el conocimiento, nada más.

“Cuando no había satélites y la observación tecnológica no se había perfeccionado, la experiencia guiaba a la gente. Si la abuela, basada en los elementos que veía en su entorno, decía: ‘Va a llover’, seguro que llovía.

“Hay elementos naturales que todavía se toman en cuenta. Por ejemplo, la creencia dice que si un gallo canta entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche es presagio de norte.

Cedro y hormigas

“Si el cedro despide un olor fuerte, entonces es señal de que en dos días lloverá, de acuerdo con la gente antigua.

“Todo eso el campesino lo ve como una predicción. Y no está muy lejos, porque hay árboles y animales que reaccionan a ciertos estímulos de la humedad. Es el caso de las hormigas: es presagio de lluvia verlas pasar engran número cargando sus huevecillos”.

Según la tradición, las cabañuelas se inician el 1 y concluyen el 31 de enero. Los 12 primeros días corresponden a los 12 meses del año, en orden cronológico; los doce que siguen son también para los meses, pero a la inversa, de diciembre a enero.

Del 25 al 30 de enero, cada día corresponde a dos meses, por partes iguales. El 31, cada hora es para un mes; al llegar al mediodía se retrocede, de diciembre a enero, para cerrar el ciclo de observación.

El ingeniero Caamal Itzá subraya que hace cinco años elaboró por primera vez el formato de observación, pero hace tres lo adaptó mejor a las condiciones y comenzó una difusión mayor.

En ese esquema de medición los campesinos indican el comportamiento del clima tal y como establecen lascabañuelas, pero también llevan un registro del comportamiento de las plantas, animales y otros elementos del entorno que pueden ser fundamentales para una predicción más acertada. Se tiene que indicar la hora de la observación.

Uno de esos elementos, por ejemplo, es el canto de la cigarra. Se dice que es señal de sequía o, por lo menos, de varios días sin lluvia en el lugar donde se le oye.

En el caso de las plantas hay que señalar cuál es el estado de sus hojas y flores.

También se toman en cuenta las fases de la Luna en cada día del registro, pues se considera que influyen en la siembra y el corte de madera, así como en las cosechas.

Bernardo Caamal recuerda que en Tahdziú palpó la importancia de estas costumbres: un campesino, “don Celso”, vio un nido de tórtola en el suelo y de inmediato dijo que ese hecho representa de uno a dos meses de sequía.

“Los campesinos saben mucho, basados en su experiencia. No tienen títulos porque no hay una universidad para eso, pero se han formado en la universidad de la vida”, añade.- Ángel Noh Estrada

Compartido por: angelnoh@megamedia.com.mx   – @angelovaliant

Liga/Fuente: http://www.mayasinfronteras.org/?p=4578/

Fuente por: Bernardo Caamal Itzá | ¿Quién es?

Orígenes

Nació en la cabecera de Peto, pero creció en una ranchería llamada San Lorenzo. Su abuelo campesino marcó su formación.

La escuela

Para ir a la escuela tenía que caminar tres kilómetros. Con el paso del tiempo se interesó en la agronomía y estudió en el CBTA de Oxkutzcab. Después se trasladó a la capital del país para estudiar en la Universidad Chapingo, donde se tituló de ingeniero agrónomo.

Reconocimientos

Maya hablante al 100%, a los 16 años aprendió a hablar español, por necesidades de la escuela. Ha colaborado con la radio difusora XEPET y es promotor de un proyecto que le ha valido reconocimientos y una exposición en Francia. Ha estado también en Colombia y Argentina.

De Yucatán México para el mundo, Enero 2013. sfh.

EL HANAL PIXAN

EL HANAL PIXAN (Comida de muertos)

pib, mucbilpollo

pib, mucbilpollo

En todos los países civilizados es costumbre conmemorar el día de difuntos con diversas manifestaciones de duelo que, católicos así como de otras religiones, dedican a sus deudos muertos.

Estas prácticas se concretan a oraciones, rosarios de ánimas, ofrendas florales y visitas a los panteones. Entre nosotros, en América, en casi todas partes, se encienden lámparas sobre los sepulcros y hay paseo general de campos santos e iluminan los lugares donde han enterrado a los muertos.

En Yucatán, entre los indios mayas, se observa una costumbre original que viene desde sus ancestros: costumbre netamente maya mezclada, después de la conquista, a prácticas piadosas conforme al ritual católico. Obra es ásta, de los franciscanos; quienes, no pudiendo desarraigar de golpe, en la raza conquistada, sus antiguos ritos idolátricos, toleraron ciertas prácticas que no se oponían al dogma: como honrar a sus muertos, ofrecer presentes, encender velas y quemar resinas aromáticas. Existe, pues, hasta la fecha entre los indígenas mayas, una práctica piadosa que tiene por origen la sagrada veneración que el indio tiene por sus deudos muertos, a quienes sepultan en el interior de sus hogares.

Hay historiadores y cronistas, como Landa y Cogolludo, que aseguran, estudiando costumbres de la raza aborigen, que entre los mayas no exitían cementerios en sus ciudades. El maya,-dice el cronista-, sepulta sus muertos en su propia morada. El entierro de sus deudos lo hacía cada habitante a espaldas de su casa, en un recinto o patio libre de malezas y bien barrido, donde era abierta una fosa y en la misma tierra, sin ataúd, colocaban el cadáver introduciéndole en la boca cierta cantidad de masa de maíz bien cocida, llamada “keyem” para que pudiera alimentarse mientras reposaba…. Hecho el entierro, colocaban una señal para identificar la tumba. Generalmente consistía ésta en un corralejo de dos metros en cuadro, hecho de varillas o palos: “coloc-ché‚”. Y en tiempos de la colonia marcaban aquellos sitios con una tosca Cruz de madera que colocaban dentro del cuadro.

Debido a esta práctica indígena de sepultar los muertos en casa para tenerlos cerca, a fin de poderles ofrendar presentes que consistían en alimentos, frutas y ceras, nació la costumbre de hacer en los días de difuntos los “pibil-uahes” o “mucbilpollos: vianda en forma de tamales envueltos en hojas de plátano con que obsequian, en esos luctuosos días, a las almas de sus parientes muertos. De ahí el “Hanal-Pixan”, que quiere decir: “banquete de las ánimas”.

En las casas y en los campos, colocan los indios jícaras de atole nuevo y cajetes de comida dedicados a los difuntos; y creen firmemente que, invisibles, descienden las almas a tomar una parte de ella, que es lo que llaman “tomar la gracia”.

Es costumbre tradicional en la República, como en todo el mundo, llevar en los días de muertos, ofrendas florales y coronas a los panteones.

En México, además de estos presentes, fabrican en las pastelerías un pan de harina de trigo, con mucha azúcar encima, llamado popularmente “Pan de Muerto”; así como que confeccionan calaveras de dulce, bien adornadas, que obsequian a sus amistades.

En Yucatán, esta costumbre es distinta a la del resto de la República y, quizás, de todo el mundo. Desde el 1o. de noviembre, día de Todos los Santos, y dedicado a los “chiquitos” (los niños muertos), se confeccionan unos bollos de harina de trigo, en forma de figurillas de animales y muñecos, para ofrecer a las almas de aquellos. El 2 de noviembre, día de los Muertos, fabrican los indios unos enormes pasteles redondos, como de treinta centímetros de diámetro, hechos de masa de maíz y manteca, rellenos de pollo y puerco y condimentados con tomate y chile, que resultan muy sabrosos…. Estas tortas de maíz envueltas en hojas de plátano, -como tamales-, son cocidos a guisa de barbacoa en un gran hoyo bajo de la tierra, o “pibil-pollos”; palabra híbrida muy popular.

Además de estos pasteles, entierran en el horno subterráneo, bien calentado con leños y piedras, calabazas grandes, de preferencia la “dzol”, jícamas, camotes, mazorcas de maíz tierno, (pibinales) y unas tortas de masa y frijoles llamadas: “pibil- xpelón”. Y una vez cocidos estos alimentos y humeantes aún, los depositan en pequeñas mesas, alumbradas con velas de cera, debajo de los  árboles del patio y cerca de las sepulturas de sus familiares; así como sendas jícaras de sabroso “tan-chucuá, atole que fabrican con masa de maíz, cacao, pimienta y anís, a modo de “champurrado”

Estas viandas pasan toda la noche del 1o. al 2 de noviembre, en esos pequeños altares, debajo de los árboles. Y cuando las almas de los difuntos “han tomado la gracia”, los familiares de aquellos meriendan los “mucbilpollos”, tómanse el atole y “pibilnales” entre libaciones de “balché y otras bebidas embriagantes….

Así termina la ceremonia del “Hanal-Pixán” entre los mayas. Tal es el origen de esta costumbre tradicional entre los yucatecos, todos, hasta los que estamos lejos de nuestra tierra!…. Y tan arraigada está, que hasta las familias acomodadas, impelidas por la fuerza de la tradición, confeccionan estas exquisitas tortas, en el Día de los Difuntos, sin practicar la ceremonia india, naturalmente. Y no es raro ver en Mérida, la víspera del 2 de noviembre, a los criados de las casas, llevando por la calle, en enormes bandejas, estos ricos pasteles para obserquiar a sus amistades; costumbre de la que, hasta hoy, no ha prescindido nuestra creciente Colonia Yucateca en la capital.

Fuente: Universidad Autónoma de Yucatán
Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi”
Unidad de Ciencias Sociales
Dirección General de Desarrollo Académico

Recabado de la Liga/sitio: http://www.mayas.uady.mx/yucatan/yuc02.html#hanal

Sin que en nuestro municipio de Cacalchén esta tradición cultural se pierda. A comer mucbilpollo (o mukbil pollo).

Compartiendo lo bueno y de lo nuestro. Octubre del 2012. sfh.

La Xtáabay – La Leyenda

La Leyenda de la Xtáabay, la mujer que reparte amor de noche.

Por Eleuterio Llanes
La mujer xtaabay - leyenda del mayab

La mujer xtaabay – leyenda del mayab

Extranjero, hijo extraviado del Mayab, que no habéis olvidado las viejas tradiciones de nuestros padres, que camináis en los senderos solitarios de esta tierra misteriosa; es a vos a quienes me dirijo para que si alguna vez sois arrebatados por espíritu de misterio, no digáis que no sabías y que por egoísmo no os lo dijeron. Voy pues a relataros brevemente lo que os puede aconteceros mientras vivís en esta tierra santa.

Sin duda habéis oído hablar del pájaro maléfico del infierno y de la muerte que viene de la caverna de la vieja hechicera en la oscuridad de la noche, y canta nueve veces sobre la choza del indio a quien anuncia la muerte, para volver al noveno día y llevar entre sus garras el alma del infeliz que no supo clamar a sus dioses.

Habéis oído sin duda del hua’apáach’ con quien sus piernas largas aprisiona al que ronda por la noche la casa de su amada.

Si alguna vez se ha erizado vuestra piel y puesto de punta vuestro cabello cuando os relataron del Kitaam iik’ del ko’il peek’, del ook che’ no esperéis que os suceda menos cuando deis con una hermosa mujer, modelo de escultura, que espera en vuestro camino para brindarnos su amor y llevarnos luego en sus brazos a donde no habéis de volver. Es pues la leyenda de la Xtáabay la que quiero relataros.

La Xtáabayes la mujer que después de muerta ha venido al mundo a repartir amor, lo que por egoísmo no quiso hacer en su primera vida. La Xtáabay es la mujer que nunca has visto y el día que la veas la seguirás como un corderillo, mansamente sin saber lo que te espera; es la mujer con quien has soñado siempre, si jamás has visto hecho realidad ante tu vista. Si alguna vez la vieres, será en noche de luna, verás su rostro como el blancor de la azucena cuando recibe el beso del astro de la noche; clavará en ti la mirada y te sonreirá con ternura mientras peina su larga cabellera.

-No puedes irte, me perteneces.

Sintiendo que mientras más lo abrazaban, más sentía las punzadas, comprendió que se encontraba en presencia de un ser maléfico, por lo que sacando el cuchillo que llevaba en la cintura comenzó a clavarlo en el pecho de la muchacha, ésta sintiéndose herida lo soltó; aquél salió corriendo a la dirección de su casa, mas no pudo llegar porque a medio camino cayó sin sentido.

Dos labradores que volvían de sus milpas, lo encontraron en aquel estado y lo condujeron a su casa.

Sus familiares viendo su estado y oyendo que no dejaba de delirar, llamaron a un hechicero para que lo curara; éste después de observar en su sáastun dijo:

– “Está hechizado por la Xtáabay, pero si su novia va al lugar donde luchó con ella y consigue sacar el cuchillo que se encuentra introducido en la hoja del cactus y envainarlo sin que lo vea, sanará; si no, tendrá que volver donde está la Xtáabay que lo tiene encantado”.

Su enamorada fue a la sabana tomó el cuchillo como se lo indicó y lo enfundó sin que lo viera, cuando volvió a la casa de su enamorado se sorprendió verlo en la puerta sonriéndose.

Se cuenta entonces que las cicatrices que debieron dejar las heridas inferidas a la Xtáabay, son las huellas que se ven en las hojas del cactus tsakam, porque el alma de la virtuosa al volver a este mundo convertido en la sombra de la Xtáabay su cuerpo está identificado en el tsakam, como su vida en la siempreviva.

Fuente/Liga: http://www.mayas.uady.mx/literatura/ley04.html

Sitio web de: http://www.mayas.uady.mx

De Yucatán para el mundo, septiembre del 2012. sfh.